Los aranceles sobre autos y repuestos automotrices que el presidente Donald Trump anunció el miércoles tendrán efectos de amplio alcance sobre los fabricantes de automóviles de Estados Unidos y de otros países.
Sin embargo, habrá diferencias importantes, dependiendo de las circunstancias de cada empresa.
Tesla
La empresa dirigida por Elon Musk, hombre de confianza de Trump, hace los coches que vende en Estados Unidos en fábricas de California y Texas. Por eso podría ser la menos expuesta a los aranceles.
Sin embargo, la empresa compra autopartes a otros países: aproximadamente una cuarta parte del valor de los componentes de sus coches procede del extranjero, según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras.
Además, Tesla pasa dificultades por una caída de las ventas en todo el mundo, en parte porque las actividades y declaraciones políticas de Musk han alejado a los compradores de automóviles moderados y liberales. Algunos países podrían tomar represalias contra los aranceles de Trump a través de Tesla. Algunas provincias canadienses ya dejaron de ofrecer incentivos por la compra de vehículos eléctricos de Tesla.
General Motors
El mayor fabricante estadounidense de automóviles importa gran parte de sus coches y camionetas más vendidos y rentables, especialmente de México, donde tiene varias fábricas grandes que producen modelos como la Chevrolet Silverado. Aproximadamente el 40 por ciento de las ventas de GM en Estados Unidos el año pasado fueron vehículos ensamblados en el extranjero. Esto podría hacer que la empresa sea vulnerable a los aranceles.
Sin embargo, a diferencia de otros fabricantes de automóviles, GM ha registrado fuertes ganancias en años recientes, y los analistas consideran que se encuentra en una buena situación financiera. Eso podría ayudarle a sortear los aranceles mejor que otras empresas, especialmente si Trump elimina o diluye los impuestos a la importación.
Ford Motor
Ford depende mucho menos de los coches importados que muchos de sus rivales. Fabrica cerca del 80 por ciento de los vehículos que vende en Estados Unidos ahí mismo. Por lo tanto, debería estar relativamente protegido de los aranceles del 25 por ciento sobre los vehículos importados.
Pero la empresa aún depende de fábricas extranjeras para obtener piezas importantes, como los motores. Por ejemplo, una fábrica de Ford en Ontario fabrica motores para algunas de sus camionetas pick-up. Ford ha perdido miles de millones de dólares con los vehículos eléctricos. Uno de sus tres modelos impulsados por baterías, el Mustang Mach-E, se produce en una fábrica cerca de Ciudad de México.
Stellantis
La empresa propietaria de Chrysler, Dodge, Jeep y Ram utiliza fábricas en el extranjero, sobre todo en México, para ensamblar algunos modelos populares como las camionetas Ram. Otro modelo, la minivan Chrysler Pacifica, se fabrica en Ontario.
Stellantis, creada por la fusión en 2021 de Fiat Chrysler y Peugeot, también ha sufrido ventas flojas y está en busca de un nuevo director ejecutivo. Estos retos ponen a la empresa, junto con otras como Nissan, en una situación de mayor riesgo, en especial si los aranceles se mantienen durante meses o años.
Toyota
Al igual que otros fabricantes de automóviles japoneses, Toyota depende mucho de Estados Unidos y vendió 2,3 millones de coches en el país el año pasado. Alrededor de un millón de esos vehículos se fabricaron en otros países, muchos de ellos en Canadá, México y Japón. Este podría ser un gran problema para la empresa y para fabricantes de automóviles como Subaru y Mazda, con los que Toyota colabora estrechamente.
Pero Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo, está en mejor posición que otros fabricantes. Es rentable y los analistas la consideran una de las empresas mejor gestionadas de la industria automovilística mundial.
Volkswagen
El fabricante de automóviles más grande de Europa podría verse muy perjudicado por los aranceles porque solo tiene una fábrica en Estados Unidos, en Chattanooga, Tennessee, donde fabrica los vehículos deportivos utilitarios ID.4 y Atlas. Importa muchos de sus coches, como Audi y Volkswagen de México y Porsche de Alemania.
La empresa ha pasado apuros financieros en los últimos años porque sus ventas sufrieron una caída brusca en China, donde los fabricantes nacionales de automóviles han registrado un crecimiento rápido gracias a que lanzaron numerosos vehículos eléctricos e híbridos asequibles. Volkswagen esperaba conseguir avances en Estados Unidos, pero los aranceles más recientes de Trump podrían complicar aún más esa difícil tarea.
Hyundai y Kia
Los colegas surcoreanos han logrado aumentos de ventas impresionantes en Estados Unidos en los últimos años. Las empresas también invirtieron en una nueva fábrica de vehículos eléctricos en Georgia que está empezando a aumentar la producción, lo que podría ayudarles a evitar los aranceles sobre algunos modelos.
El lunes, el presidente ejecutivo de Hyundai, Euisun Chung, anunció en la Casa Blanca con Trump que su empresa planea invertir otros 21.000 millones de dólares en Estados Unidos, parte de ellos en una nueva fábrica de acero en Luisiana. Aunque Hyundai y Kia ahora tienen tres fábricas en Georgia y Alabama, no podrán evitar los aranceles sobre los cientos de miles de automóviles que importan a Estados Unidos. Muchos de esos vehículos proceden de Corea del Sur, que negoció en 2007 con Estados Unidos un acuerdo comercial que se actualizó durante el primer mandato de Trump.
Vikas Bajaj, editor asistente de la sección Negocios, antes fue integrante del Comité Editorial y corresponsal con sede en Bombai, India. Antes se dedicaba a cubrir los mercados financieros y de vivienda en Nueva York. Más de Vikas Bajaj